Tras semanas de ver a Punch, el pequeño macaco japonés, aferrado a su peluche y recibiendo rechazos de la manada, finalmente ha aparecido un héroe inesperado: Go-chan. Este primate no solo fue el primero en acercarse a él con ternura, sino que se ha convertido en su protector oficial, integrándolo a un mundo que le resultaba hostil.

La conexión entre ambos no es casualidad. Mientras que Punch sufría el vacío del abandono materno, Go-chan (el quinto del grupo) reconoció en el pequeño una vulnerabilidad que él mismo experimentó años atrás. Aquí te contamos la historia detrás de este vínculo que demuestra que la empatía no es un sentimiento exclusivo de los seres humanos.

La triste historia de Go-Chan, el tierno protector de Punch

A través de diversas plataformas digitales, ha comenzado a circular información que explica el porqué de la nobleza de este mono. Según los datos que se han vuelto virales en redes sociales, Go-chan no nació en la seguridad del zoológico, sino que tiene un pasado marcado por el maltrato. Se dice que fue rescatado de un circo, donde vivía en condiciones deplorables, alejado de su especie y obligado a realizar actos antinaturales.

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Go-chan el mono que rescató a Punch
Créditos: X @Polymarket

Cuando Go-chan llegó al refugio de Ichikawa, también fue el “extraño” que no entendía las reglas sociales de los macacos. Esa experiencia de haber sido el rechazado parece ser la razón por la que, al ver a Punch solo con su peluche, decidió darle el abrazo que nadie más le ofrecía. Esta conexión de dolor es lo que ha permitido que Punch deje de tener esa tristeza y comience a jugar como un cachorro normal.

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La historia de Go-chan y Punch es un recordatorio de que los actos de bondad pueden cambiar vidas, incluso en el reino animal. Gracias a este macaco resiliente, el pequeño Punch ya no depende únicamente de un objeto inanimado para sentirse a salvo.