La historia del pequeño macaco japonés que conmovió al mundo y encontró en un peluche de orangután la madre que nunca tuvo.

Un pequeño mono japonés nacido en julio de 2025 en el Zoo de la ciudad de Ichikawa, en la prefectura de Chiba, Japón, conquistó los corazones de millones de personas en todo el mundo con una historia que habla de resiliencia, vínculo afectivo y el poder inesperado de la compañía.

Su nombre es Punch —cariñosamente llamado Punch-kun por sus seguidores japoneses— y desde el momento de su nacimiento tuvo que enfrentarse a la adversidad más difícil para un primate: ser rechazado por su propia madre y por el resto de la tropa. Lo que podría haber sido una condena a muerte se convirtió, gracias a la intervención humana y a un peluche de naranja brillante de IKEA, en una de las historias de supervivencia más entrañables de los últimos años.

Un inicio de vida marcado por el abandono

Punch nació en julio de 2025 y fue abandonado por su madre poco después del parto. El rechazo no se limitó únicamente a su progenitora: el resto de los macacos del recinto también se mostraron hostiles con él. Los cuidadores del zoo, encabezados por Kosuke Shikano y Shumpei Miyakoshi, se vieron obligados a separarlo temporalmente de la tropa para garantizar su supervivencia.

“Dado que Punch nació sano, lo separamos provisionalmente de la tropa y comenzamos a alimentarlo con biberón”, explicó Shikano. Desde ese momento, el pequeño macaco fue criado a mano, recibiendo leche y atención constante por parte del personal del zoo.

Datos clave sobre Punch: nació el 26 de julio de 2025 en el Zoo Municipal de Ichikawa, Chiba (Japón); es de la especie macaco japonés (Macaca fuscata), también conocido como mono de las nieves; fue abandonado por su madre y rechazado por la tropa al nacer; criado a mano por los cuidadores Kosuke Shikano y Shumpei Miyakoshi; su historia se viralizó en febrero de 2026, atrayendo a miles de visitantes al zoo; y el presidente de IKEA Japón lo visitó personalmente el 17 de febrero de 2026.

El vínculo que lo cambió todo: el peluche de orangután de IKEA

Los macacos japoneses, como la mayoría de los primates, necesitan aferrarse físicamente a su madre desde el nacimiento. Este comportamiento instintivo no solo les brinda calor y seguridad, sino que también es fundamental para el desarrollo muscular y emocional. Sin una madre a quien aferrarse, Punch mostraba claros signos de ansiedad e inestabilidad.

Para cubrir esa necesidad, los cuidadores le proporcionaron toallas y distintos juguetes blandos. Sin embargo, Punch eligió a su compañero de vida de entre todos ellos: un peluche de orangután de la colección DJUNGELSKOG de IKEA. La razón, según los propios cuidadores, fue sencilla y conmovedora.

“El pelaje del peluche hacía que fuera fácil de agarrar, y su aspecto también se parece al de un mono, lo que probablemente le aportaba una sensación de seguridad.” — Kosuke Shikano, cuidador del Zoo de Ichikawa

Desde ese momento, el pequeño Punch se convirtió en inseparable de su “Oran Mama” —como los fans bautizaron al peluche—. Lo arrastraba por todo el recinto, comía a su lado, dormía abrazado a él e incluso lo cargaba en la espalda, exactamente como los macacos llevan a sus crías. El espectáculo era simultáneamente tierno y profundamente melancólico: una muestra visceral de cuánto importan los vínculos afectivos en todas las especies.

La viralización: cuando el mundo se enamoró de Punch

Las imágenes y videos del pequeño macaco con su peluche se difundieron por las redes sociales como la pólvora. En plataformas como X (antes Twitter), TikTok e Instagram, millones de usuarios compartieron el contenido del zoo bajo el hashtag japonés que se puede traducir como #ÁnimosPunch. Los comentarios de empatía y cariño se acumulaban por decenas de miles.

“Es enternecedor ver al pequeño mono arrastrando el peluche, pero al mismo tiempo es muy triste”, escribió un usuario en X. Las comparaciones con Moo Deng, la cría de hipopótamo pigmeo que se hizo viral en Tailandia, no tardaron en llegar: el responsable del zoo, Takashi Yasunaga, confirmó que la afluencia de visitantes se disparó de forma similar.

El Zoo Municipal de Ichikawa publicó el 15 de febrero de 2026 que el personal quedó “asombrado por la inesperada afluencia de público, algo que nunca habíamos experimentado antes”. Las colas para ver a Punch en persona llegaron a extenderse durante horas.

La respuesta de IKEA: cuando una marca se convierte en parte de la historia

IKEA no tardó en sumarse a la conversación global. Las cuentas oficiales de la marca en redes sociales comenzaron a responder a las publicaciones que identificaban el peluche como el DJUNGELSKOG —cuyo nombre significa “bosque de la jungla” en sueco—. El juguete, que mide aproximadamente 35 centímetros y tiene velcro en las manos y los pies para poder colgarse, se agotó rápidamente en varias tiendas.

Pero la respuesta más emotiva llegó el 17 de febrero de 2026, cuando Petra Fare, presidenta y directora de sostenibilidad de IKEA Japón, visitó personalmente el Zoo de Ichikawa. Conmovida por la historia de Punch, donó varios peluches de repuesto y otros artículos al zoo, ya que el original comenzaba a mostrar señales de desgaste.

“Esperamos que los peluches donados continúen siendo una fuente de consuelo y ayuden a Punch a integrarse gradualmente en la tropa. Sigamos apoyándolo juntos”, reza el comunicado del Ayuntamiento de Ichikawa tras la visita.

El difícil camino hacia la integración social

El 19 de enero de 2026, los cuidadores dieron el paso de introducir a Punch de forma permanente en el recinto de macacos. Sin embargo, la integración no fue sencilla. Los otros monos lo ignoraban, y en ocasiones los más jóvenes lo reprendían o jugaban con él de forma brusca. Punch, que nunca había aprendido las normas sociales de su especie porque creció entre humanos, recurría al peluche como escudo emocional en los momentos de tensión.

“Al principio, el propio Punch estaba nervioso y siempre se aferraba al peluche. Pero con el paso de los días, comenzó a alejarse de él y a acercarse a los otros monos. Es un mono mentalmente muy fuerte”, explicó el cuidador Miyakoshi Shunpei a la cadena TV Asahi.

El punto de inflexión llegó con un video publicado el 17 de febrero de 2026 que se convirtió en tendencia inmediata: en él se puede ver a Punch aproximarse a otros macacos del grupo, y a uno de ellos acicalándolo —una señal inequívoca de aceptación social en los primates—.

“El número de individuos con los que interactúa ha ido creciendo día a día. Aunque a veces le regañan, Punch está aprendiendo las reglas de la tropa una a una.” — Zoo Municipal de Ichikawa, comunicado oficial

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Qué nos enseña Punch sobre el bienestar animal

Más allá de su innegable ternura viral, la historia de Punch arroja luz sobre aspectos fundamentales del bienestar y la psicología de los primates. Los expertos en comportamiento animal subrayan que las crías de macaco —como la mayoría de los primates, incluidos los humanos— necesitan el contacto físico y el apego como bases para su desarrollo emocional y cognitivo.

El vínculo que Punch formó con el peluche no es un capricho simpático: es una respuesta adaptativa ante la ausencia de su madre. El tacto suave, el calor y la posibilidad de aferrarse a algo le proporcionaron la estabilidad emocional necesaria para sobrevivir y, eventualmente, para atreverse a explorar su entorno social.

La historia también pone de manifiesto el papel crucial que juegan los cuidadores de zoológico y los programas de cría manual en la supervivencia de animales rechazados o huérfanos. Sin la intervención temprana de Shikano y Miyakoshi, Punch no habría sobrevivido.

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El futuro de Punch: esperanza con peluche en mano

A fecha de publicación de este artículo, Punch continúa su proceso de integración en la tropa del Zoo de Ichikawa. Los avances son paulatinos pero alentadores. El objetivo del zoo es que el pequeño macaco llegue a socializar con normalidad y a vivir como un miembro más del grupo, superando poco a poco su dependencia del peluche.

Mientras tanto, el zoo actualiza regularmente sus redes sociales con el progreso de Punch, y miles de seguidores de todo el mundo siguen cada publicación con la misma expectación que si fuera un familiar cercano. Su historia nos recuerda, con una sencillez desarmante, que la necesidad de afecto y de pertenencia no entiende de especies.

¿Cómo puedes apoyar el bienestar animal? Si la historia de Punch te ha llegado al corazón, considera hacer una donación a organizaciones de protección de primates o informarte sobre la adopción simbólica de animales en zoológicos certificados de bienestar animal de tu país.