Enfermedades comunes en perros durante el verano y cómo prevenirlas
Enfermedades de Perros en Verano: Prevención y Cuidados
Redacción Petlife··6 min de lectura
El verano trae días de juego en el parque y paseos más largos, pero también puede exponer a tu perro a riesgos de salud que no aparecen en otras épocas del año. Conocer estas amenazas te ayudará a mantener a tu peludo seguro mientras disfrutan juntos del clima cálido.
Golpe de calor
El golpe de calor es la emergencia veterinaria más común en verano. Los perros no sudan como nosotros; regulan su temperatura principalmente jadeando, por lo que un ambiente muy caluroso puede sobrepasarlos rápidamente. Los síntomas incluyen jadeo excesivo, encías rojas o moradas, vómito y desorientación. Las razas braquicéfalas como Bulldog, Pug o Shih Tzu son especialmente vulnerables.
Para prevenirlo, evita sacar a tu perro en las horas de mayor calor (entre 11 am y 5 pm), asegúrate de que siempre tenga acceso a agua fresca, y nunca lo dejes dentro del auto, ni siquiera con las ventanas abiertas. En días muy calurosos, considera mojar su pecho y patas con agua fresca antes de salir.
El asfalto caliente puede alcanzar temperaturas de hasta 60°C bajo el sol directo, suficiente para quemar las almohadillas de tu perro en segundos. Una prueba sencilla: coloca el dorso de tu mano sobre el pavimento durante 7 segundos; si no puedes mantenerla ahí, tampoco tu perro debería caminar sobre esa superficie.
Opta por pasear sobre pasto o tierra, usa botitas protectoras (disponibles en tiendas como Maskota o Petco), o aplica bálsamos protectores para almohadillas antes de salir. Si notas que tu perro cojea o lame constantemente sus patas después del paseo, revisa si hay enrojecimiento o ampollas.
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Crédito: Imagen generada con IA (Nano Banana Pro)
Deshidratación
La deshidratación avanza rápido en verano, especialmente si tu perro es muy activo. Señales de alerta incluyen encías secas y pegajosas, ojos hundidos, letargo y pérdida de elasticidad en la piel. Si levantas suavemente la piel del cuello y tarda en volver a su lugar, tu perro necesita hidratación urgente.
Lleva siempre un bebedero portátil en tus salidas y ofrece agua cada 15-20 minutos durante el ejercicio. En casa, coloca varios recipientes con agua fresca en diferentes lugares. Algunos perros disfrutan de cubos de hielo con pedacitos de pollo o frutas congeladas como sandía (sin semillas).
Parásitos externos
Las pulgas y garrapatas proliferan con el calor y la humedad. Además de causar comezón intensa, pueden transmitir enfermedades graves como ehrlichiosis o enfermedad de Lyme. El verano también aumenta la actividad de moscas que pueden causar miasis (gusaneras) en heridas abiertas o en las orejas de perros que pasan tiempo al aire libre.
Mantén al día el tratamiento antiparasitario de tu perro con productos como Bravecto, Simparica o NexGard. Revisa diariamente su pelaje, especialmente después de visitar áreas con vegetación. Las zonas favoritas de las garrapatas son detrás de las orejas, entre los dedos y alrededor del cuello.
El polen, el pasto y el polvo del verano pueden desencadenar alergias cutáneas que se manifiestan con rascado constante, enrojecimiento, lamido excesivo de patas o infecciones en los oídos. La humedad también favorece el crecimiento de hongos, especialmente en perros con pliegues como Shar Pei o Basset Hound.
Baña a tu perro con mayor frecuencia usando shampoos hipoalergénicos (marcas como Groomers o Petlife ofrecen buenas opciones), seca bien los pliegues y espacios entre los dedos, y consulta a tu veterinario si notas síntomas persistentes. Algunos casos requieren antihistamínicos o tratamientos específicos.
Envenenamiento por plantas tóxicas
Durante el verano pasamos más tiempo en jardines y parques donde tu perro puede encontrar plantas tóxicas como adelfa, lirio, aloe vera o difenbaquia. La intoxicación puede causar vómito, diarrea, salivación excesiva, convulsiones o problemas cardíacos, dependiendo de la planta.
Familiarízate con las plantas de tu jardín y el parque donde pasean. Enseña a tu perro el comando “déjalo” y supervisa qué mastica durante los paseos. Si sospechas que comió algo tóxico, contacta inmediatamente a tu veterinario o a un centro de toxicología veterinaria.
Infecciones de oído
El contacto frecuente con agua durante baños refrescantes o juegos en chapoteaderos aumenta el riesgo de otitis. Los perros con orejas caídas como Cocker Spaniel o Labrador son especialmente propensos porque la humedad queda atrapada en el canal auditivo.
Seca bien las orejas de tu perro después de mojarse, usando una toalla suave o algodón. Revisa semanalmente el interior: un olor fuerte, secreción oscura o que tu perro sacuda constantemente la cabeza indican que necesita atención veterinaria. Existen soluciones de limpieza ótica preventivas que tu veterinario puede recomendar.
Problemas gastrointestinales
Los cambios en la rutina, el consumo de agua en lugares públicos o restos de comida humana en picnics pueden provocar gastroenteritis. Los síntomas incluyen vómito, diarrea, pérdida de apetito y dolor abdominal.
Mantén la dieta regular de tu perro incluso en vacaciones. Si viajas, lleva su alimento habitual y agua embotellada los primeros días. Evita que beba de charcos o fuentes públicas donde pueden proliferar bacterias. Una dieta de pollo hervido con arroz puede ayudar en casos leves, pero si la diarrea persiste más de 24 horas o hay sangre, acude al veterinario.
Conjuntivitis por irritantes ambientales
El polvo, cloro de albercas y aire acondicionado pueden irritar los ojos de tu perro, causando enrojecimiento, lagrimeo excesivo y legañas. Aunque generalmente no es grave, la conjuntivitis no tratada puede empeorar.
Limpia los ojos de tu perro con solución salina estéril o toallitas oftálmicas veterinarias. Si usas alberca, enjuaga su cara con agua limpia después. Los síntomas deben mejorar en 24-48 horas; si empeoran o aparece secreción amarillenta, tu perro necesita revisión veterinaria.
Lipidosis hepática por anorexia
El calor intenso puede reducir el apetito de tu perro, y aunque un día sin comer no es crítico en perros sanos, la pérdida prolongada de apetito puede ser peligrosa, especialmente en razas pequeñas o perros con condiciones preexistentes.
Ofrece comida en las horas más frescas del día, añade caldos bajos en sodio para hacerla más apetecible, o prueba con alimento húmedo que resulta más atractivo. Si tu perro rechaza la comida por más de 24 horas o muestra letargo, contacta a tu veterinario.
Mantener a tu perro saludable en verano requiere observación constante y ajustes simples en su rutina. Presta atención a los cambios en su comportamiento, mantén actualizadas sus protecciones antiparasitarias y no dudes en consultar a tu veterinario ante cualquier síntoma inusual. El verano puede ser una temporada maravillosa para crear recuerdos con tu peludo cuando tomas las precauciones adecuadas.